
No era un plan.
Fechas de examen en la pizarra. Apuntes que no se acababan nunca. Y tres amigos que, entre tema y tema, empezaron a hablar de otra cosa.
No era un plan. Era una conversación. De esas que empiezan en voz baja al fondo de la clase y que, cuando te quieres dar cuenta, ya no sabes parar.



